Miercoles 08 de Julio del año 2015

Dieta estricta y cambios de humor, pistas para dar con la anorexia a tiempo

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Dieta estricta y cambios de humor, pistas para dar con la anorexia a tiempo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por www.gordos.com   

los expertos afirman que sólo la familia puede detectar los primeros síntomas. Las señales de la patología aparecen desde los 10 años. Cada día comen menos, comienzan una  dieta  porque se ven gordos, muestran demasiado interés por las calorías de los alimentos, pierden peso de forma acelerada, se sienten mal a menudo, caen enfermos con frecuencia, sufren insomnio y, con el paso del tiempo, todos estos síntomas se agravan.

Los trastornos de la alimentación son un grave problema de salud y, aunque son controlables, es importante detectarlos a tiempo, ya que si no se tratan, las consecuencias pueden ser fatales.

Por este motivo, los expertos aseguran que, aunque es difícil apreciar los primeros síntomas, es muy importante que la familia esté pendiente de cualquier cambio en la alimentación de los niños y jóvenes, porque afirman que en la mayoría de los casos suelen ser los padres y hermanos los que detectan los signos que dan la alarma.

No existe una causa para explicar la anorexia nerviosa, uno de los trastornos alimenticios más graves y comunes que afecta a una de cada 150 niñas de 15 años, pero sí hay una serie de pautas de personalidad que tienen un mayor riesgo de caer en la enfermedad. «Son personas muy perfeccionistas, muy exigentes, con una menor resistencia a la fustración, hiperactivos y con un pensamiento dicotómico. Para ellos no hay termino medio y todo lo que no salga como tenían previsto es un fracaso para ellos», explica el psicólogo Enrique Berbel.

Inicio en la preadolescencia.
Aunque con frecuencia se cree que estos trastornos son problemas que afectan a los adultos jóvenes, lo cierto es que la mayoría de las veces la patología llega con la adolescencia, cuando los pacientes todavía suelen vivir en el domicilio de su familia de origen. Son más frecuentes en los adolescentes por los cambios físicos, emocionales y sociales que sufren en esa etapa de su vida. Además, en muchos casos, lo toman como la única salida para resolver conflictos internos o familiares.

Ocasionalmente puede comenzar antes, en la infancia, o con posterioridad, en la década de los 30 a los 40 años, pero en la mayoría de los casos, se trata de niñas, pues la enfermedad es 10 veces más frecuente en ellas que en los varones, con edades comprendidas entre los 13 y los 19 años.
«Cuando el niño llega a la preadolescencia, de los 10 a los 15 años, comienza a sentir los primeros trastornos hormonales. La mayoría de estos chavales los superan sin problemas pero hay un grupo que o bien sufre trastornos alimenticios o comienza a tontear con el alcohol y las drogas. Se muestran rebeldes con todo lo que les rodea y ésa es su manera de demostrarlo. Es una forma más de llamar la atención de su familia o sus amigos», asegura Carlos Marina, pediatra y profesor de la Universidad Europea.
«Estos trastornos hormonales se manifiestan con una alteración en la conducta en los tres escenarios claves de un adolescente: el hogar, el colegio y el ocio. Cualquier rareza en uno de estos tres aspectos puede ser una señal de alerta para los padres», añade Marina. Pero el factor determinante para detectar un problema alimenticio es el inicio de una dieta.
La anorexia tampoco entiende de clases sociales y, aunque inicialmente se detectó con más frecuencia en las familias de clase media y alta, ahora la anorexia se encuentra en todos los grupos socioeconómicos y en una variedad de grupos étnicos y raciales.

La dieta, determinante.
La anorexia casi siempre comienza con la  dieta  de cada día, que suele formar parte de la vida de cualquier adolescente. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con las dietas normales y controladas, que finalizan cuando el peso deseado es alcanzado, en la anorexia la  dieta  y la pérdida de peso acabarán por llevar el peso del adolescente por debajo del límite normal correspondiente a su edad y altura.
Comienzan a ingerir una mínima cantidad de calorías al día que puede contrastar con las grandes cantidades de frutas, verduras y ensaladas que ingiere. Dejan de consumir sus alimentos preferidos, rehúsan comer en familia, lo hacen a escondidas o a cada rato.
«Empiezan una  dieta  inocente, pero luego comienza a ser muy estricta y, si en algún momento se saltan el régimen supone un grave error. Primero dejan de comer pan, luego pan y carne; después pan, carne y pescado; y acaban casi comiendo sólo vegetales. También es común que muestren un especial interés por las calorías de los alimentos, los tipos de  dieta  y las tallas de la ropa. Asimismo, tienen una obsesiva preocupación por la comida, y el no dejar de pensar en ello les ocasiona estados de confusión, ansiedad o depresión», asegura Berbel.

No a las comidas en grupo.
La anorexia es un desorden alimenticio causado por ansiedad y preocupación por el peso y el aspecto físico. Comen, pero después se sienten culpables por las calorías ingeridas, por lo que recurren a comportamientos compensatorios como el vómito y el uso de laxantes.
Además, en contraste con su propia actitud para comer, pueden mostrar gran interés por comprar alimentos y cocinar para los demás. «Están tan obsesionadas por la  comida  que casi se convierte en su único tema de conversación. Son niñas que saben mucho de nutrición. Además, les encanta preparar  comida  para la familia, que luego ellas no prueban», afirma José Manuel Ávila, Director Técnico de la Fundación Española de la Nutrición.

Cambios de humor.
Se convierten en adolescentes muy introvertidos, con cambios bruscos de humor, se vuelven ariscos y, en algunos casos, irritables. La relación con la familia se enfría, se distancian de sus padres y hermanos y comienzan a pasar demasiado tiempo fuera de casa o encerrados en su habitación estudiando. «Evitan las comidas en familia y se comportan de forma extraña porque van al baño nada más terminar la comida, porque beben mucha agua y comen fruta entre horas. Otra de las formas de detectarlo es porque haya restos de vómito en el baño, pero esto es muy complicado», explica Berbel.

La «chica líder».
En contra de lo que hasta ahora se pensaba, en el sentido de que las personas que sufren trastornos alimenticios son adolescentes con problemas de comunicación, una novedad detectada en el perfil de las chicas con estos problemas es el aumento de la «chica líder», jóvenes que gozan de gran popularidad en su clase, tanto por su expediente académico como por su imagen física, y que tienen a su alrededor compañeras que intentan copiarlas. «Son niñas que destacan en todo. Se exigen muchísimo y su expediente académico es brillante. Obtienen buenos resultados en todo, les da igual, el caso es hacerlo perfecto porque todo lo que no sea así es muy frustrante para ellas», explica María Dolores Barón, directora del Colegio Arcadia de Madrid.

El consejo, evitar broncas.
Cuando los adolescentes dejan de comer, la familia se alarma muchísimo y los expertos aseguran que muchas veces los padres cometen el error de obligarles a hacerlo, lo que provoca que el menor se rebele más, hasta que llega un punto en el que parece que la  comida  es el único problema. «Los padres con tal de que el niño coma, hacen lo que sea y eso es un error. El mejor consejo para la familia es estar pendiente de ellos cuando comen pero sin enfrentarse al menor porque si no la  comida  llega a convertirse en un arma arrojadiza», concluye Berbel.

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