Miercoles 08 de Julio del año 2015

Obesidad - Una enfermedad de la cultura occidental

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Obesidad - Una enfermedad de la cultura occidental PDF Imprimir E-Mail
Escrito por www.inti.gov.ar   

hamburguesaLa Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la obesidad es la "epidemia no transmisible más grande del mundo". Por este motivo, en los colegios de California, Estados Unidos, prohibieron la venta de gaseosas y “comida chatarra”. En Argentina, entre el 40 y 50% de las personas padece esta enfermedad y actualmente representa la segunda causa de muerte evitable, después del tabaquismo.

La obesidad en niños y adolescentes se ha incrementado dramáticamente en las dos últimas décadas. Según el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI)1, el proceso se inició en los países desarrollados para expandirse a todo el mundo. En Estados Unidos el número de niños con exceso de peso entre 6 y 11 años de edad prácticamente se ha triplicado en los últimos 30 años. En California, casi un tercio de los niños de quinto, séptimo y noveno grado padecen exceso de peso, y casi la mitad no puede superar pruebas mínimas de aptitud física. Como parte de una campaña para impulsar hábitos de alimentación sana en los niños (donde las gaseosas son un blanco particular por su alto contenido calórico y popularidad), en el mes de mayo se aprobó una ley que prohíbe la venta de gaseosas y “comida chatarra” e hipercalóricas en las máquinas expendedoras y en las cafeterías de las escuelas públicas de ese estado.

Según los términos del acuerdo, las compañías han convenido vender agua, jugos sin azúcar y leche descremada en los niveles primarios y medios, mientras que en el nivel secundario se permitiría la venta de gaseosas dietéticas. Entre las grandes empresas que han acordado cambiar figuran Cadbury Schweppes, Coca-Cola Co. y PepsiCo Inc.

A estos malos hábitos alimentarios se le suma el sedentarismo adoptado por los niños que pasan horas frente al televisor y la computadora. Los padres, por temor a que queden expuestos a la violencia urbana en la calle, no quieren que los niños jueguen en los parques, impidiendo que realicen actividades recreativas que favorecerían un mayor gasto energético. A su vez, en la mayoría de los hogares donde trabajan padre y madre, la falta de tiempo dificulta la preparación de comidas nutritivas, por lo cual se opta por comprar comida rápida (fast food) con alto contenido de azúcar y grasa. A su vez, ellos mismos ingieren comidas de bajo costo cuando están fuera de sus hogares, lo cual es sinónimo de baja calidad nutricional.

Pero el sedentarismo también está presente en las clases sociales más bajas de EE.UU. debido a varios factores: los padres no pueden pagar la cuota de un club, y los alimentos menos saludables (con mucha harina blanca, azúcar y grasas) son más baratos, entre otros. Por otra parte, los almuerzos escolares también son ricos en grasas y almidón, por lo que tienen un alto contenido de colesterol.

La situación en Argentina

Si bien los índices de obesidad en los niños de EE.UU. son muy superiores a los de Argentina, las causas de estos índices, según indica la investigadora del CESNI, Paula Pueyrredón, parecen ser las mismas:

· malos hábitos alimentarios y poca actividad física (sedentarismo);
· fácil acceso a alimentos de baja calidad y a bajo costo, como gaseosas y papas fritas, y abundantes porciones;
· falta de ejercicio por temor a estar en las calles;
· enorme cantidad de publicidad de alimentos “chatarra” de fácil disponibilidad (que a los chicos les encantan);
· los padres que trabajan y disponen de poco tiempo es más fácil darles para comer una porción de papas fritas en lugar de una ensalada, inconscientes del riesgo al que los exponen;
· los kioscos y cantinas de las escuelas venden gaseosas y comidas hipercalóricas.

En nuestro país, el sobrepeso afecta a un 20% de niños de todas las clases sociales, lo cual podría transformarse en un riesgo a la edad de 30 años. El desborde de calorías y la falta de nutrientes en la alimentación aumentan las probabilidades de contraer cáncer, enfermedades del corazón, asma, diabetes y, en los más pequeños, problemas ortopédicos.

A su vez, siete de cada diez niños nacen en la pobreza y muchos sufren de obesidad. La mayoría almuerza, merienda o cena en comedores comunitarios donde se alimentan con guisos, polentas y sopas con alto contenido de grasas y donde faltan carnes, frutas y verduras. Los niños obesos padecen sentimientos de inferioridad, rechazo y escasa autoestima que se mantienen hasta la edad adulta, por ello es tan importante su diagnóstico y tratamiento precoz. La obesidad infantil es una crisis de salud pública que puede prevenirse -al igual que el consumo de cigarrillos-. La solución consiste en cambiar las opciones de alimentación y las actividades de los niños.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la obesidad es la "epidemia no transmisible más grande del mundo". A pesar de que en Argentina, entre el 40 y 50% de las personas la padece y representa la segunda causa de muerte evitable después del tabaquismo, no existe legislación relacionada con esta problemática. No se la considera una enfermedad sino un problema meramente estético, razón por la cual las obras sociales y prepagas no brindan cobertura. Quienes la padecen no tienen beneficios para internarse ni para recibir descuentos en medicamentos ni hacerse estudios clínicos bajo el diagnóstico de obesidad.

El diagrama de alimentación argentino incluye al agua como nutriente básico

Para mas información sobre este y otros temas de nutrición y alimentación saludable  consulte con su nutricionista de cabecera.

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