Es pobre la alimentación de los escolares
Escrito por La Nacion   

escolaresLe faltan varios micronutrientes. Uno de cada cuatro chicos no desayuna. El 17% llega a la escuela con niveles de anemia. La importancia de los lácteos.

"El contexto en el que los alumnos llegan a la escuela es el de una dieta suficiente en calorías, aunque de baja densidad nutricional, con un escaso hábito de desayuno en el hogar y en un marco de sobrepeso creciente en niños."

Este diagnóstico del diseño nutricional en la alimentación escolar argentina fue hecho por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), durante la 2a. Conferencia de las Américas sobre los beneficios de la leche en la alimentación escolar, realizada en Montevideo, ante especialistas en nutrición y educación de todo el mundo.

Según el análisis de los programas alimentarios argentinos realizado por el Cesni, los chicos no ingieren la cantidad adecuada de calcio, hierro, zinc y vitamina A necesaria para una dieta adecuada. En las provincias es frecuente que los chicos reciban directamente el almuerzo, cuya preparación "es monótona y cuenta con un mayor aporte calórico que de micronutrientes", señala el informe realizado con la colaboración del Grupo Sophia y solicitado por la Mesa del Diálogo Argentino para "plantearle al gobierno nacional algunas correcciones".

El desayuno o copa de leche, en cambio, "en ocasiones no se brinda y tiene poca o ninguna presencia de leche", mientras que el refrigerio, "circunscripto a las escuelas sin comedor", es monótono y también tiene un mayor aporte de calorías.

Este diagnóstico, presentado por Sergio Britos, investigador asociado del Cesni, señala que en la Argentina la prevalencia de la desnutrición crónica en los menores de cinco años es del 13%, mientras que la forma aguda alcanza el 3 por ciento. "Uno de cada dos lactantes, vergonzosamente, sigue siendo anémico en la Argentina", afirmó el pediatra.

Esteban Carmuega -especialista en nutrición infantil del hospital Garrahan- explicó la importancia del consumo de leche en los chicos como una continuidad de la "función placentaria" del vientre materno. "Desde la concepción y hasta los nueve meses de vida, la placenta brinda una nutrición de altísima eficiencia -dijo-. Hasta los dos o tres años, se produce un período de alta vulnerabilidad en los niños porque lo que no se forma allí quedará como una cicatriz para toda la vida."

A partir de los tres años, explicó, la velocidad de crecimiento disminuye, y cuando la dieta no aporta los nutrientes necesarios "esa velocidad se reduce aún más y aumenta el riesgo de obesidad infantil". En el desarrollo puberal, aseguró Carmuega, la leche favorece la conformación de la estructura ósea.

La inclusión de leche en los programas de desayuno escolar, según el pediatra, disminuye el hambre y corrige las deficiencias de micronutrientes. En una encuesta realizada entre 4000 alumnos porteños, el 25% dijo que no desayunaba, mientras que la mitad lo hacía de manera deficiente. En la provincia de Buenos Aires, por otro lado, en 2000 se demostró que el 17% de los alumnos comenzaba la escuela con distintos niveles de anemia.

El deterioro en la calidad de la dieta es, para Britos, la marca registrada de la crisis, y aún no recibe respuesta de las autoridades nacionales ni de las provinciales.

"Los chicos tienen deficiencias nutricionales en las dietas de sus hogares porque los alimentos que más han aumentado el precio son los más consumidos por los hogares pobres y porque los programas alimentarios, si de algo pecan es justamente de no complementar adecuadamente esas deficiencias que los chicos traen de su casa -sostuvo Britos-. La lógica indicaría que si un chico tiene una dieta pobre en micronutrientes, la respuesta del Gobierno debería ser complementar aquello que falta. Pero, en definitiva, los programas terminan suministrándoles a las familias y a los chicos el mismo tipo de dieta que arrastran del hogar."

Esto, que para el integrante del Cesni sucede tanto en los programas que entregan cajas o módulos de alimentos como en los comedores comunitarios, genera "chicos más petisos y sin los micronutrientes necesarios... Cuando esto ocurre, los chicos engordan", advirtió.

Según dos relevamientos sobre el consumo de leche en la Argentina presentados por el secretario de la Federación Panamericana de Lechería (Fepale), Eduardo Fresco León, la cantidad de litros por habitante por año disminuyó. En 2000, según la Fepale, cada argentino consumía 265 litros, mientras que en 2002 consumió 240. Para la FAO, que midió el consumo por habitante por año, éste disminuyó de 222 kilos en 2000 a 217 en 2001. Lo fundamental, para Fresco León, reside en lograr que la leche atraiga a las madres y a los chicos. "La leche es un buen producto, pero el punto es si resulta lo suficientemente atractiva como para consumirla", dijo.

La deficiencia en el consumo de hierro, zinc, calcio y vitaminas en los niños afecta no sólo el desarrollo físico, sino también el intelectual o la capacidad de educarse. "Si esto se produce, como está ocurriendo, en los primeros dos o tres años, las secuelas serán para toda la vida", aseguró Britos.

La importancia de tomar la leche

Para solucionarlo, una de las claves es formar el hábito del desayuno. Según una encuesta realizada en Chile, el 97% de las madres consideró que "es bueno incluir leche" en la primera comida del día de sus hijos, aunque sólo el 2,4% aseguró que lo hace. La principal justificación que dieron las mujeres, que en el 51,1% deciden qué tipo de desayuno tendrán sus hijos, fue la falta de tiempo: sólo el 40% dedicaba entre cinco y diez minutos, de lunes a viernes, para desayunar.

Otro estudio, realizado en Europa en 2002, encontró que un 15% de la población consumía leche en el desayuno los cinco días de la semana; otro 15%, entre dos y cuatro días, mientras que un 70% lo hacía una vez por semana.

Tanto el representante de la FAO como el de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coincidieron en la importancia del consumo de leche, especialmente por su aporte de calcio, en los niños y en las mujeres embarazadas. El director del Centro Latinoamericano de Perinatología de la OPS, José Belizan, insistió en que una buena calidad de dieta de la embarazada protegerá la salud de su hijo. "Se sabe que la preparación de la mujer, ya desde la edad fértil, tendrá efectos en la siguiente generación", dijo luego de explicar que el consumo de calcio en el embarazo, por ejemplo, reduce un 50% el riesgo de hipertensión arterial en el niño.
 

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